Desde los comienzos de
nuestra intervención socioeducativa en los núcleos urbanos, hemos
trabajado con
especial atención a las personas jóvenes desadaptadas o con especial
riesgo de marginación
social, que nacieron o viven en un contexto social hostil a todo
proceso de
educación formal. A partir de nuestra experiencia superior a 20 años,
consideramos que los indicadores de “marginación del menor”: abandonos,
malos
tratos, fracaso escolar, delincuencia, droga... se presentan no como
síntomas
aislados, sino que forman conjuntos de “multimarginación” relativamente
constante, en función de factores como el tamaño y la estratificación
social de
la población donde residen, la situación socioeconómica de las familias
y
otros.
Desde
la intervención educativa en nuestra
asociación, con sus exigentes condiciones de clima humano y capacidad
técnica
del equipo educador, contando con los recursos y la cualificación
específica
necesaria, tratamos de dar respuesta a esta realidad.
Nuestro planteamiento se
fundamenta en tres pilares educativos: